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martes, 29 de junio de 2010

Multas, Diplomacia y Corrupción

He estado leyendo el libro “Economic Gangsters, corruption, violence and the poverty of nations”,(Princeton University Press) de Raymond Fisman y Edward Miguel. Estos autores aplican la teoría económica para entender el comportamiento de los criminales, y he encontrado sus análisis bastante interesantes. Voy a comentar algunos de sus capítulos en este blog.

El capitulo IV, se denomina "Nature or Nurture? Understanding the culture of corruption". Después de una introducción en la que cuentan a sus lectores el “curioso caso del Dr Antanas Mockus”, y su éxito en transformar la cultura ciudadana en Bogotá, los autores hacen un análisis sobre la cultura de la corrupción utilizando un instrumento muy particular: las multas de tránsito a los diplomáticos extranjeros acreditados ante las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. El objetivo del trabajo es evaluar el papel de las normas sociales sobre la corrupción. 1

Los diplomáticos y sus familias gozan normalmente de inmunidad diplomática, un privilegio que les permitía violar impunemente las normas de tráfico de la ciudad de Nueva York hasta Noviembre de 2002. Según los autores, el acto de parquear ilegalmente por parte del personal diplomático cabe en la definición normal de corrupción: “ abuso del poder conferido en beneficio personal”, definición utilizada por Transparencia Internacional. (ver aquí).

Es claro que si yo violo una norma de tránsito simplemente porque no puedo ser multado gracias a mi posición, estoy incurriendo en un acto corrupto. Ello se aplica a la conducta que normalmente observamos en Bogotá en muchos usuarios de automóviles oficiales, incluyendo sus escoltas.

Si el comportamiento de los diplomáticos extranjeros estuviera determinado exclusivamente por el incentivo económico que constituyen las multas, todos los diplomáticos, independientemente del país de origen, tendrían la misma reacción frente a las normas de tráfico. Al no haber pena, no existiría ningún incentivo para cumplir las normas. Sin embargo, el análisis de los autores, que tuvieron acceso a la base de datos sobre multas de la ciudad de Nueva York, demuestra que este no es el caso.

Si los diplomáticos de un país tienen mayor tendencia a violar las normas de tráfico, dicen los autores, es porque en esos países está más enraizada la corrupción. Los autores encuentran que los países donde los índices de corrupción son altos, medidos por la percepción sobre corrupción del índice producido por Transparencia Internacional (TI) (ver aquí), son precisamente aquellos cuyos diplomáticos registran un mayor número de violaciones.

Y ¿cómo le fue a Colombia en este examen sobre tendencias a la corrupción en sus funcionarios? Nos fue muy bien. Nuestros 16 miembros del personal diplomático no registraron ninguna violación de tránsito en Nueva York entre 1997 y 2002, como lo muestra el anexo estadístico del estudio citado (Tabla 1 del texto de la NBER). En el caso nuestro, no operó la correlación entre el índice de percepción de la corrupción de TI y el número de infracciones. Una lección que podemos sacar de esto es que no estamos condenados a la corrupción: una de las maneras de combatir la corrupción es nombrando funcionarios correctos.

Al tratar de averiguar, por medio del archivo electrónico del diario EL TIEMPO, quiénes fueron nuestros embajadores en Naciones Unidas entre 1997 y 2002, período que cubrió la investigación de Fisman y Miguel, encontré que quienes nos hicieron quedar bien en este estudio fueron los embajadores Julio Londoño Paredes y Alfonso Valdivieso Sarmiento. Felicitaciones para ellos.

Sin embargo, al mirar el panorama global de la corrupción en nuestro país, no hayamos motivo de regocijo. Entre 2002 y 2009 nuestra posición en el ranking mundial de Transparencia Internacional pasó del sitio 57 al 75 (entre más bajo se esté en el ranking, mayor es la percepción de corrupción).


Voy a concluir esta entrada citando el párrafo final del capítulo citado (traducción libre):

“Empezamos y terminamos este capítulo con los intentos exitosos de un cruzado quijotesco por llevar orden a una ciudad como Bogotá, que antes era violenta y caótica. Mientras que el comportamiento de los diplomáticos de Naciones Unidas nos muestra que la cultura importa y que es persistente, la respuesta correcta consiste en no rendirse. La cultura se puede cambiar, aunque para ello se necesita creatividad, ingenuidad y un gran esfuerzo. Podemos aprender tanto de un profesor excéntrico de Bogotá, convertido en alcalde, como de un gurú político que se centre en cambiar los incentivos económicos que estimulan la corrupción”.

1-Una versión académica de este análisis fue publicada por los autores en el National Bureau of Economic Research y por el Journal of Economic Policy. Los interesados lo pueden encontrar aquí.

viernes, 18 de junio de 2010

LOS LÍMITES DE LAS CIFRAS OFICIALES

Nuestro habitual colaborador en comentarios POTEMKIN, nos ha enviado esta entrada sobre el caso del derrame de petróleo en un pozo de la BP. Bienvenida esta colaboración. Les recuerdo a los lectores que pueden también escribir sus entradas. Todo lo que tienen que hacer es enviarme un correo solicitando la autorización. Yo los habilito y recibirán por correo las instrucciones para empezar a escribir (FAZ).


18 de junio 2010
Lo que ahora todos reconocen como una debacle en el Golfo de Méjico, incluyendo a la dirigencia de la BP, tiene numerosas causas que se entretejen y que son material de análisis para escuelas de ingeniería y de gerencia durante muchos años. Por supuesto, no es el propósito de esta nota pretender clarificar el origen de lo que allí está ocurriendo. El propósito es más bien comentar una de las características que se repiten con otros grandes siniestros, en los cuales las responsabilidades se reparten entre grandes interesen económicos privados y uno o más gobiernos. Inicialmente, cuando se supo del accidente en el G de M, la información dada por la BP dejaba la sensación de que era una mera calamidad con un saldo trágico de 11 muertos. Esos primeros comunicados no permitían inferir de manera racional que las consecuencias fueran peores que las de otros accidentes, como por ejemplo el que tuvo lugar en una de las refinerías de la BP en Texas City en el 2005. En realidad, internamente los técnicos de la BP posiblemente conocían la gravedad del accidente, pues más tarde quedó claro que nadie tenía experiencia en accidentes a esas profundidades. Inicialmente, la BP dijo que la fuga de petróleo era del orden de unos 1.000 barriles diarios. Luego, a los pocos días, ante la evidencia de las dimensiones del derrame, dijo que debía ser del orden de 5.000 barriles diarios. Luego admitió que podían ser 15.000. Sin embargo, este blogger es seguidor de las noticias, para muchos tediosas, del mundo del petróleo. En sitios en los cuales escriben expertos del mundo petrolero que no están comprometidos con visiones corporativas (www.theoildrum.com), la especulación hacia principios de mayo ya era que el derrame podría llegar a ser hasta de unos 70.000 barriles diarios. Cuando leí aquella entrada confieso que fui bastante escéptico, pues en la prensa mundial se seguía dando como cierta la cifra reportada por la BP, y aceptada inicialmente por el gobierno de los EEUU, de 5.000 barriles diarios. A la fecha de esta entrada, la BP reconoce que el derrame puede estar entre 40.000 y 60.000 barriles diarios. Aunque creo que existe un componente de manipulación en esos despachos oficiales, también creo que el componente dominante es el autoengaño. Los medios de relaciones públicas de las grandes empresas, así como los de los gobiernos, aun cuando intuyen las verdaderas dimensiones de una tragedia, no se pueden atraer con la rapidez debida a comunicar sus escenarios más temidos.
Como se puede sospechar fácilmente, convencerse en contra de la evidencia no es exclusivo de eventos como los del G de M. En realidad hay asuntos que pueden revestir mucha mayor gravedad en los cuales ese fenómeno se presenta. En particular todo lo relacionado con el suministro global del petróleo, tema que será objeto de comentario de otra entrada.

miércoles, 16 de junio de 2010

Fútbol y Economía

Los analísticas económicos no han estado marginados de la fiebre del fútbol. Goldman Sachs, UBS y Dansk Market , entre otros, utilizan los métodos econométricos, con los cuales suponemos se sirven para aconsejar a sus clientes, sobre los posibles resultados de la Copa Mundo. Todos ellos coinciden en que el equipo que tiene más probabilidades de ser campeón es Brasil, aun cuando la manera de llegar a esas conclusiones es completamente diferente. Uno de ellos (UBS) nos recuerda una verdad de a puño: las predicciones exitosas se deben tanto a la suerte como al conocimiento experto. Esta advertencia deberían hacerla también en sus recomendaciones para comprar o vender títulos valores. También debería incluirse en la ficha técnica de las encuestas electorales.

De todos estos modelos de predicción, el único que es suficientemente abierto en la explicación de su metodología es Danske Markets. Según estos autores, la posición relativa de un país con relación a otro en téminos futbolísticos (que sirve de base para saber quién ganará un partido entre dos equipos), está determinado por las siguientes variables:

1- Diferencia entre los equipos en su PIB per capita, medido en paridad de poder de compra (quiere esto decir que los ingresos se ajustan por la capacidad adquisitiva de una unidad de moneda internacional en el respectivo país). Es claro que un país más rico tiene mayores recursos para orientar al deporte, y por lo tanto deberá tener mejores deportistas.

2- Diferencia en población. Un país más grande tiene una universo mayor para escoger mejores futbolistas. Pero un vez llegado a cierto nivel, este efecto comienza a disminuir. La diferencia entre los cuadrados de la población, con un signo negativo, reflejará este último efecto.

3- Diferencia en historia y tradición futbolística. Se miden por el número de participaciones en la copa mundo, con una variable dummy que castiga a los países asiáticos que no tienen mucha tradición futbolística.

4- Diferencia en el ranking de la FIFA.

5- Estrellas de que disponga. Se utiliza una variable dummy para cualquier equipo que tenga un jugador nominado para el titulo Futbolista Europeo del año.

6- Se le da una ventaja al país sede. Se calcula con otra variable dummy.

No pude resistirme a hacer un pequeño experimento. Utilicé las variables PIB per cápita (metodología de paridad del poder de compra) y población ( en ambos casos me apoyé en cifras del Banco Mundial). Apliqué los coeficientes de estas variables calculadas por Danske Markets, para producir un índice que he llamado de fortaleza futbolística potencial (FFP), con el cual se produce un primer ranking para algunos países de América Latina. Después consulté el ranking ELO de fútbol y examiné si existía alguna correspondencia entre los rankings. Los resultados se ven en el cuadro siguiente (como es costumbre, el lector que quiera ver el cuadro más nítido, debe apoyar sobre él. No he descubierto la manera de hacerlo mejor. Lo siento).




Hay países que tienen un ranking superior al que le determinarían sus “variables fundamentales”. Ellos son Argentina, Chile, Honduras, Uruguay, y Paraguay. Otros tenemos una fortaleza potencial superior a la realmente obtenida. Somos Colombia, México, Venezuela, y Perú. La diferencia entre los que podríamos ser y lo que efectivamente somos radica en lo que podría llamarse en algunos modelos de desarrollo “Instituciones”, bajo las cuales están aquellas variables que en el modelo de Danske Markets se denominan “historia y tradición futbolística”. Allí estarían factores como la calidad de los campeonatos locales, el esfuerzo por desarrollar divisiones inferiores, la seriedad de los clubes, la transparencia del mercado de jugadores (definitiva a la hora de establecer los incentivos al buen desempeño), la calidad de la dirigencia deportiva, etc. ¿Cierto que dan ganas de hacer este análisis en otros campos más serios?

P.D.

Para quienes consideren que hemos hecho una concesión a la superficialidad, les dedico estas dos frases:

Entre todos los temas no importantes, el fútbol es el más importante (Juan Pablo II).

Alguna gente cree que el fútbol es cuestión de vida o muerte. Es mucho más importante que eso (Bill Shankly).

martes, 1 de junio de 2010

Reflexiones sobre los resultados electorales

Es inevitable, aun para quien ha tratado de mantener este blog concentrado exclusivamente en temas económicos, referirse a los resultados de las elecciones del Domingo 30. Voy simplemente a hablar de dos de los temas polémicos que se están discutiendo en el balance de la jornada.

Las encuestas

Hay quienes opinan, como la Senadora Piedad Córdoba y el senador del Polo Jorge Enrique Robledo, que hubo una especie de complot entre los medios y las firmas encuestadoras para “inflar” al Partido Verde. También el candidato Santos había señalado que el fenómeno Mockus era producto de los medios. Ya viene la idea, por otra parte, de “reglamentar” aún más las encuestas, en lo cual coinciden tanto la izquierda (Robledo, en el programa radial Hora 20) como la derecha (María Adelina Covo, del Consejo Nacional Electoral).

Como cualquier procedimiento estadístico, las encuestas estás expuestas a errores. Más que ponerse a pensar en complots, es necesario tratar de comprender objetivamente lo que pasó. Es indudable que en la última semana, período en el cual por la llamada Ley de Garantías, está prohibida la realización de encuestas, se produjeron cambios importantes en la intención de voto del electorado. Pero ello no es suficiente como explicación. Las firmas encuestadoras deberían reconsiderar sus metodologías, especialmente la conformación de sus muestras. En un país tan heterogéneo como Colombia, 1500 personas entrevistadas por vía telefónica fija en las principales ciudades del país tal vez difícilmente pueden ser representativas de la totalidad de la población. Es necesario ampliar las muestras, tanto en número como en cubrimiento geográfico, así como hacerlas presenciales. Obviamente van a costar más, pero los medios que las financian van a tener que hacer el esfuerzo, si se aspira a que el país cuente con un instrumento muy útil de información. Dejo esa inquietud para los especialistas en temas estadísticos.

La Magistrada Covo sustenta su propuesta de reglamentación en el hecho de que “las encuestas conducen la opinión pública en Colombia”. Cualquier noticia, sea sobre el índice de seguridad, de precios, de desempleo, o sobre el pensamiento de los colombianos sobre su intención de voto, debe tener incidencia sobre la opinión pública. No podemos esperar menos en una democracia. Con el argumento de la influencia en la opinión se podría justificar cualquier censura.

Las encuestas son útiles para los ciudadanos, y también para los propios candidatos. Las tendencias reveladas en las encuestas motivaron por ejemplo a la campaña de Santos a un replanteamiento electoral, que indudablemente le sirvió. Y si se trata de afirmar que las encuestas condicionaron a los electores, la evidencia de los datos del domingo es en contrario. Llamo la atención que la propuesta de la Magistrada Covo tiene una connotación totalitaria: el Consejo Nacional Electoral (órgano especialmente político) pasaría a opinar sobre las preguntas. Ello llevaría a que un partido político pudiera vetar preguntas que considerara incómodas. La propuesta de “fijar unos días mínimos de diferencia entre medición y medición”, además de impedir la competencia sana entre firmas encuestadoras, puede traducirse en que el CNE termina escogiendo a quién le da autorización de hacer encuesta y a quién no. La encuestadora o el medio que más intrigue será la que obtenga el privilegio. Tendríamos otra versión de la Comisión Nacional de Televisión. Se van a convertir las encuestas en otra concesión estatal, como los canales.

Segunda vuelta.

¿Debe haber segunda vuelta? Algunos, especialmente dentro del uribismo, están proponiendo que se evite , por la vía de la renuncia de Mockus, utilizando el argumento de los costos de la jornada electoral. La Constitución, sin embargo (art 190, es muy clara :

“el presidente será elegido para un período de cuatro años, por la mitad más uno de los votos que, de manera secreta y directa, depositen los ciudadano… Si ningún candidato obtiene dicha mayoría, se celebrará una nueva votación….en la que solo participarán los dos candidatos que hubieren obtenido las más altas votaciones. Será declarado Presidente quien obtenga el mayor número de votos".

"En caso de muerte o incapacidad física permanente de alguno de los dos candidatos con mayoría de votos, su partido o movimiento político podrá inscribir un nuevo candidato para la segunda vuelta. Si no lo hace o si la falta obedece a otra causa, lo reemplazará quien hubiese obtenido la tercera votación, y así en forma sucesiva y en orden descendente”-

El propósito de la segunda vuelta no es otro que el de proporcionarle al presidente elegido la legitimidad clara consistente en el apoyo del 50% de los electores. No es posible entonces para Mockus renunciar. Si lo hace, se le podría acusar de exponer al país a una crisis institucional. Si ninguno de los otros candidatos opta por participar, ¿a quien podría proclamar legalmente como Presidente el Consejo Nacional Electoral?

En las elecciones del 2003 en Argentina el candidato Menem, que había obtenido el 22,2% de los votos en la primera vuelta, decidió retirase. Su actitud fue criticada por el candidato mayoritario Kirchner, quien sostuvo que la actitud de Menem “era una huída frente a la segura derrota electoral, sin importarle que ello afectaba las instituciones de la república”. Valga la pena señalar que en Argentina la Ley electoral SI establece que en caso de renuncia de uno de los dos finalistas… el otro aspirante será declarado presidente electo.

La “claridad del mandato” del ganador estará determinada por el tamaño de la diferencia entre los dos candidatos. Ello debería motivar a los electores de Mockus a participar activamente en la campaña, si aspiran a que su mensaje de transparencia en el manejo de los temas públicos continúe teniendo repercusión política, como en efecto la ha tenido hasta el momento.