Comparta este contenido

Share/Save/Bookmark

jueves, 3 de julio de 2014

Fútbol e instituciones. Lecciones por aprender.

Los resultados futbolísticos obtenidos por nuestra selección son resultado de cambios institucionales. Asimilar esta lección puede ser útil en otros ámbitos de nuestro desempeño como país.
 
Independiente del  puesto final que obtenga el seleccionado nacional en el Mundial de Fútbol, el sentimiento es que nuestros muchachos han hecho un magnífico papel, contrasta con lo que ha pasado desde el 1998, cuando se logró la última participación,  e incluso con lo que se logró en los tres mundiales del 90, 94 y 98.  El pueblo colombiano se enorgullece de su equipo y  los comentarios sobre su desempeño son ampliamente positivos en la prensa deportiva internacional. Pero es conveniente que el país reflexione sobre los factores que están detrás de ese triunfo, y si  estos éxitos pueden ser aplicables a otros aspectos de nuestro desempeño como país.
Como en otros campos sociales, abundan hoy los modelos matemáticos para predecir el desempeño de los equipos de fútbol, que se construyen sobre el supuesto de que variables económicas e históricas  son las que lo determinan. Uno de esos modelos es el de Danske Market (y publicado aquí ), tiene la virtud de hacer explícitos las variables determinantes de lo que denomina “ "capacidad futbolística relativa”.  Las variables explicativas son: el nivel de ingreso per cápita en dólares,  medido según la paridad del poder de compra; la población, la tradición futbolística, medida por el número de participaciones en la copa mundial y el ranking ocupado en la FIFA, y dos variables dummy (es decir que toman los valores 0 o 1), que están asociadas a que el país tenga algún candidato al balón de oro en el año anterior, y a que el país sea sede del evento. Los resultados del modelo, publicados el día 28 de Mayo, le daban a Brasil las más altas probabilidades de ganar el campeonato, con un 45%. A nuestro país solo le daba una probabilidad del 0,8%.  
Hace 4 años, con motivo de la copa anterior, publiqué una entrada  en la cual utilicé un modelo  simplificado del Danske Market para clasificar a los países latinoamericanos, según lo que denominé Fortaleza Futbolística Potencial.  En su momento, calculaba que Colombia debería estar en el lugar 4 de América Latina, pero solo estaba en séptimo lugar en la clasificación ELO de selecciones nacionales en la región. Claramente, había factores que incidían en el atraso futbolístico,  no recogidos en el modelo. Tengo la intuición de que si estos análisis se hubieran hecho en los años 70 y 80, estas brechas entre nuestro potencial y nuestros resultados habrían sido mucho mayores. Teníamos un síntoma claro de subdesarrollo futbolístico.
Hasta antes del inicio del campeonato, Colombia ocupaba el 8 puesto tanto en el ranking mundial de la FIFA  como en la clasificación ELO   (sistema de ranking inventado por el profesor húngaro Árpád Élő para clasificar a los jugadores de ajedrez, y que se ha ampliado posteriormente a otros deportes). A nivel latinoamericano, estábamos de terceros, superados solamente por Brasil y Argentina. Es decir, ahora estamos por encima de nuestro potencial. 
Es claro que se ha presentado un avance importante en la calidad de nuestro seleccionado. Qué pudo haber explicado este fenómeno? Aquí  van algunas hipótesis.
Internacionalización y globalización. Solo hasta la década del 2000 se puede decir que fútbol colombiano se ha internacionalizado efectivamente. Anteriormente éramos solo importadores de jugadores, especialmente argentinos y brasileros. Ahora somos  “exportadores netos”. El crecimiento económico de las ligas europeas ha aumentado la demanda por jugadores  extranjeros, y  ello nos ha beneficiado. El hecho de que la gran mayoría de nuestros jugadores seleccionados están ya fogueados en Europa le  da a nuestro combinado mayor confianza y madurez para enfrentar partidos internacionales. Este mercado intenacional ha generado un incentivo para buscar y desarrollar talentos nacionales, es decir, para desarrollar nuestras ventajas comparativas en este deporte.  
Mejoras institucionales.  Gracias al cambio de entrenador que se presentó con la salida del “Bolillo” Gómez, el nuevo director técnico pudo tomar mejores decisiones en cuanto a selección de jugadores y en cuanto a estrategias de juego. No es un secreto que en el esquema anterior, la selección era utilizada por ciertas élites de poder en la Dimayor y por periodistas deportivos  como un instrumento de promoción y de valorización de jugadores, para poder venderlos posteriormente en los mercados internacionales. Es decir, existía un sistema de “cuotas políticas”, no muy distintas de las que existan en otras esferas de la administración pública. Las estadísticas mostraban que durante las eliminatorias suramericanas Colombia era el país que más utilizaba jugadores. Existe la impresión de que la selección pudo dominar el clientelismo, y lo reemplazó por la meritocracia. El incidente en que se vio envuelto el anterior entrenador, al golpear a su acompañante femenino,  desencadenó una pequeña revolución, pero así es como estas se producen normalmente (son las coyunturas críticas de que hablan Robinson y Acemoglu [1]).
Lo que ha pasado con nuestro fútbol es aplicable a otros campos de las instituciones colombianas.  Mayor internacionalización, derrotar las élites opuestas a los cambios y profundizar la meritocracia serán elementos necesarios para lograr avances en otros campos, trátese de la calidad de las obras públicas, de la educación, de la justicia, del notariado y registro, y en general en la administración pública y privada.



[1] Robinson D y Acemoglu J. Why nations fail. Crown Business, 2012. Pag 110.